Estamos a punto de descubrir qué nos espera en los últimos ocho episodios de la octava temporada de nuestra serie favorita luego de que la primera mitad nos dejara uno de los peores-mejores cliffhangers hasta el momento.

Hubo un antes y un después en The Walking Dead y fue ese momento en el que Negan reventó a batazos la cabeza de un camarógrafo dejando a los espectadores con la intriga sobre la verdadera víctima de Lucille. Ese momento fue un crack y muchos fanáticos se sintieron defraudados tanto con AMC, como con Scott Gimple y Greg Nicotero por haberlos, supuestamente, estafado al dejarlos con la duda hasta el inicio de la temporada siguiente.

Luego de batir records de audiencia, de comentarios (a favor y en contra) en redes sociales, de charlas y teorías en blogs y webs, ya nada volvió a ser igual. Miles (¿millones?) de espectadores se divorciaron de la serie y aunque continúan viéndola, ya no sienten lo mismo por ella y se dedican a criticar y detallar los fallos en cada episodio.

Repasemos primero como fueron los episodios de mitad y final de temporada anteriores a éste:

En aquella breve primera temporada, el final encontraba al grupo escapando del CDC segundos antes de su explosión y dejándonos con la trama completamente abierta para la segunda temporada.

Final de la primera temporada: El grupo logra escapar del CDC antes de la explosión.

La primera mitad de la segunda temporada terminó con aquella impactante escena de la pequeña Sofía saliendo del granero y nuestro sheriff favorito poniendo fin a su martirio con un balazo en la cabeza. El cierre definitivo del año fue la invasión de los zombies a la granja y la separación del grupo que quedaba nuevamente sin refugio seguro.

La tercer temporada sucedió enteramente en la cárcel y en Woodbury y cerró su primera mitad con Daryl en manos del gobernador y sometido a una lucha contra zombies junto a su hermano Merle sin que podamos tener idea de cómo se las arreglarían nuestros sobrevivientes para rescatar al héroe de la ballesta. El final definitivo de la temporada fue el fallido ataque del gobernador a la prisión y la matanza de sus dirigidos en sus propias manos.

Continuando con el gobernador, la primera mitad de la cuarta temporada finalizó con el ataque definitivo a la prisión, la destrucción de ésta, una nueva separación del grupo y la esperada muerte del gobernador compartida por Lilly y Michonne. El final de temporada reunía nuevamente al grupo adentro de un contenedor en Terminus cuando los dueños de casa aún no sabían que tan estúpidos habían sido al meterse con la gente equivocada.

Daryl lleva consigo el cadáver de Beth.

En la quinta temporada se cerraba la trama de Terminus y nos íbamos al receso con la muerte de Beth y esa mítica escena de Daryl cargándola frente a Maggie para luego terminar con el grupo en Alexandría y Rick poniendo fin a la vida del esposo de Jessie.

La mitad de la sexta temporada llegaba cuando Rick, MIchonne y la familia de Jessie salían de su casa con una Alexandría completamente invadida por zombies y el pequeño Sam entrando en pánico al verse rodeado de éstos. Finalmente, el cierre del ciclo llegaba con la aparición de Negan y los batazos inciertos a quién ahora sabemos que fue su víctima.

La séptima y última temporada completa hasta el momento cerró con un Rick dispuesto a enfrentar a Negan (un delicado y emocionante cierre sin otro cliffhanger más que la propia trama) y finalizó su año con la batalla de Alexandría y un Negan arengando a su gente para ir a la guerra.

Hasta aquí, todos los cierres de mitad y final de temporada de The Walking Dead que, como pudimos repasar, fueron tan variados en su tipo como en intensidad. Ahora, sobre lo que nos espera en la segunda mitad de temporada luego del final con Carl “aparentemente” mordido y en pésimas condiciones de salud, podemos imaginar que será devastador ver al joven Grimes morir lentamente frente a sus seres queridos.

Rick deberá recuperar fuerzas de manera inmediata para enfrentarse a Negan y quizás, si la frase “Mi misericordia prevalecerá sobre mi ira” la decía frente a él, encontrar una manera para perdonarle por la pérdida que en cierta manera le causó.

Además, según dicen, la muerte de Carl impactará profundamente en el grupo al intentar éste marcar un nuevo camino de tolerancia y convivencia a todos los demás.

¿Qué pasará con el hijo del sheriff en la octava temporada?

Pero, ¡Cuidado! También puede ser que los realizadores nos estén jugando una mala pasada y que tengan ideada una salvación para el muchacho del sombrero y aunque todo nos indique que estaremos viendo sus últimas escenas en The Walking Dead, existen posibilidades de que finalmente se salve de la muerte, tanto siendo inmune a la mordida como simplemente sobreviviendo de alguna manera a la infección, marcando un nuevo antes y después en la serie y generando reacciones de todo tipo entre los millones de fanáticos que aún continuamos viéndola.

En cuanto a las posibilidades de que suceda una cosa o la otra, todo esta abierto y no queda más que esperar hasta el 25 de febrero para conocer que pasa por la jodida cabeza de los directivos de AMC.

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